Las Sagradas Escrituras constituyen nuestra
Suficiente regla de fe y conducta. En ellas
fundamentamos
nuestra creencia en Dios. Por lo tanto, las
declaraciones de verdades fundamentales que
siguen,
extraídas del Libro Sagrado – La Biblia- son
tenidas
por base de nuestra fe y comunión cristiana.
La fraseología
que usamos en esta declaración no la tenemos
por inspirada, pero las verdades que en
ellas expresamos,
las consideramos esenciales para un completo
ministerio cristiano.
Esta declaración no contiene todas las
enseñanzas
de las Sagradas Escrituras, pero sí,
aquellos
artículos de fe necesarios en los cuales
basar nuestra
comunión cristiana, acordes con la
relevación divina.
Por lo tanto, creemos en:
Sección A.
La Biblia, los sesenta y seis libros del
Antiguo y
Nuevo Testamento, son verdaderamente
inspirados
por Dios, sin error en sus escritos
originales
y que son la autoridad suprema y final de fe
y conducta.
Entendemos por inspiración la influencia que
Dios – Espíritu Santo ejerció sobre cada
escritor
de las Sagradas Escrituras sin impedir la
participación
del intelecto humano en la comunicación
de la verdad sagrada.
Sección B.
Se ha revelado como el Todopoderoso Creador
del Universo, quien al manifestarse como “Yo
Soy”, es en si mismo el Eterno. En su
revelación,
al ser una UNIDAD de personas, se presenta
como UNO, aunque existe eternamente en
tres personas, a saber: el Padre, el Hijo y
el
Espíritu Santo, una TRINIDAD.
1. La adorable deidad
Esta grandiosa y misericordiosa Deidad está
compuesta por tres personas, de ahí que
hablemos
de Tres Personas distintas y un solo
Dios verdadero. Tanto el vocablo trinidad
como personas no se encuentran en las
Sagradas Escrituras, pero son términos que
están implícitos en ella y que la Iglesia
Cristiana los adopto para definir su
conocimiento
de Dios, y los mismos guardan armonía
con la Palabra de Dios. Cuando
hablamos de la Trinidad nos estamos
refiriendo
a la composición de la Deidad en tres
personas. Por persona significamos
subsistencia,
indicando que Dios es en tres subsistencias,
revelado en las Escrituras como
Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por
subsistencia,
Significamos la forma propia de ser de
Dios.Ahí pues,
Dios es en tres formas propias, cada una
en particular poseyéndolos atributos que
definen la
personalidad, a saber: pensamiento, voluntad
y sentimiento.
La iglesia primitiva a través de su
testimonio inspirado,
en la literatura neo testamentaria, afirma
que
Dios es trino, a saber Padre, Hijo y
Espíritu Santo.
Estas personas constituyen el solo y
único Dios una Deidad.
2. Distinción y
relación en la Deidad
En el Nuevo Testamento encontramos la
encarnación del Hijo en Jesús de Nazaret y
la Escritura afirma que ese milagro es obra
y
gracia del Espíritu Santo. Evidenciando
esto, que Dios es uno, pero también trino,
dándose en la relación de Padre, Hijo y
Espíritu Santo, como puede comprobarse en
el bautismo de nuestro Señor Jesucristo.
3. La Trinidad
A. El Padre
Padre (Pater)- Designa la primera persona de
la Trinidad.
Nombre que describe a Dios como el
originador de
todas las cosas y aún de los seres humanos.
El Hacedor se da a conocer en una
relación de amor para con sus hijos, los
hombres. Esta expresión paternal de
amor en Dios llega a su plenitud al entregar
a
Jesucristo su Hijo al sacrificio
en la cruz para la salvación del hombre,
constituyendo a aquellos que mediante
la fe le acepten, en “hijos de Dios”.
1.) Nombres del Padre
a. En las Escrituras encontramos
que Dios se revela al hombre
por medio de sus nombres.
Consideramos algunos: Elohim
traducido Dios- Nombre
del singular Eloah, cuya aceptación
designa a Dios como el
fuerte y poderoso o como el
que Es e implica plenitud de
poder. Desde el punto de vista
Cristiano, alude a la Trinidad.
En el Nuevo Testamento, su
equivalente es Theos.
b. Jehová (Yahveh) – La Deidad
se da a conocer por medio de
este nombre que significa el
Dios que tiene existencia en sí
mismo, o el Eterno que se revela
a su pueblo para librarlo.
c. Adonai (Señor) – Este nombre
significa juzgar, gobernar y designa
a Dios como el Todopoderoso
regente a quien están
sujetas todas las cosas y ante
quien el hombre se relaciona
como siervo. En el Nuevo
Testamento se usa como equivalente
al término Kurios.
d. El Shaddai (Todopoderoso) –
Dios, mediante este sustantivo
personal, manifiesta su omnipresencia
para sustentar, fortalecer
y dar toda clase de provisión a su pueblo.
e. El Santo – Este nombre señala
la santidad de Dios que constituye
su naturaleza esencial, y
lo presenta como aquel ser que
está por encima de todas las
criaturas y es absolutamente
distinto a lo creado. Representa
en la Divinidad su excelencia
moral, aborreciendo el pecado
y exigiendo pureza a sus criaturas.
f. El Santísimo (El Eloyn) – Las
Escrituras registran este nombre
presentando a Dios como
el Creador del Cielo y de la
Tierra. Combina pues, tanto la
trascendencia de Dios como
Creador de los cielos y la
tierra y quien tiene dominio
sobre ellos, ubicándose mas
allá del hombre. También su
inmanencia al denominarlo
creador de la tierra y quien
ejerce autoridad sobre ella. Así
entonces, se revela a Dios como
el que es: aquel que, a pesar
de su grandeza y excelsitud,
interviene en la vía del
hombre para su bienestar y
quien gobierna tanto los cielos
como la tierra.
g. Pater (Padre) – Designa la
primera persona de la Trinidad.
Nombre que describe a
Dios como el originador de todas
las cosas y aún de los seres humanos.
El Hacedor se da a conocer
en una relación de
amor para con sus hijos, los
hombres, y esta expresión de
amor paternal en Dios, llega a
su plenitud al entregar a Jesucristo
su Hijo al sacrificio en
la cruz para la salvación del
hombre, constituyendo a aquellos
que mediante la fe le aceptan en hijos
legítimos.
B. El Hijo
Es la segunda persona de la Trinidad.
Su naturaleza es divina y eterna, es el
unigénito del Padre;
pero en cuanto a su
naturaleza humana es el Hijo del
hombre. Es Dios “manifestado en carne”. Fue
enviado
por el Padre con el propósito
de redimir al ser humano delpecado. Murió
por nuestras
transgresiones, fue sepultado y resucitó en
victoria sobre
la muerte. Ascendió a los cielos donde
intercede por nosotros.
Vendrá de forma inminente para arrebatar a
los santos
Para llevarlos a la casa del Padre.
1.) Títulos dados al Hijo
a. Señor – Implica dominio, toda
autoridad sobre todas las cosas
y posesión de todo lo creado.
b. Emmanuel (Dios con nosotros)
– El Señor Jesucristo, en
cuanto a su naturaleza divina y
eterna, es el Unigénito del Padre;
pero en cuanto a su naturaleza
humana, es el hijo del
hombre. Desde luego, El es
reconocido como Dios y Hombre
y por cuanto es Emmanuel
es Dios con nosotros.
c. Hijo de Dios- El nombre
Emmanuel abarca ambas cosas.
Dios y hombre en una
persona – nuestro Señor Jesucristo.
Se entiende que el título
Hijo de Dios describe su
propia deidad e Hijo del Hombre
su propia humanidad. De
modo que el título Hijo de
Dios pertenece al orden de la
eternidad y el Hijo del Hombre al orden del
tiempo.
d. Hijo del Hombre – se designa
de esta manera a Jesús indican-
do su humanidad para identificarlo
con los hijos de los
hombres y describirlo como
representante en el establecimiento
del Reino de Dios sobre la tierra. Por lo
tanto,
señala la misión mesiánica del Hijo de Dios.
e. Cristo o Mesías – Cristo es la
forma griega del vocablo hebreo
Mesías que significa “El Ungido”.
El que fue escogido
desde antes de la fundación del
mundo para ser el Mesías o el
Cristo, fue investido públicamente
de su dignidad en el
Jordán cuando vino sobre El
la unción del Espíritu Santo.
f. Hijo de David (Línea genealógica real)
– Este título es equivalente
a Mesías, ya que una
de las cualidades importantes
del Mesías era su descendencia
de David. Como recompensa a su
fidelidad, Dios prometió a David una
dinastía eterna. Cristo, como Hijo de David,
cumplirá la promesa y Profecía hecha a
éste cuando se siente en el trono
milenial como su heredero.
2. Nombre dado al Hijo
Antes de su nacimiento, el ángel
Gabriel anunció que el fruto del
vientre de María habría de llamarse
Jesús, porque El salvaría su
pueblo de pecados. Sobre la cruz
cumplió la misión indicada por su
nombre, puesto que el salvar al
hombre del pecado requiere expiación
y la expiación implica muerte.
Durante toda su vida vivió de
acuerdo a su nombre; fue siempre
El Salvador.
3. Preexistencia y
Encarnación de Cristo
Creemos que Jesucristo obtuvo el
titulo de Hijo de Dios no simple-
mente del hecho de la encarnación
o por su relación o la economía de
redención, sino que existe desde la
eternidad. De manera que negar que
el Hijo es real y eterno, es una
negación a la distinción y relación
a la deidad de Dios; destruir la
verdad de que Jesucristo es venido de la
carne.
4. Exaltación de
Jesucristo como Señor
El Hijo de Dios, nuestro Señor
Jesucristo, habiéndose entregado a
Si mismo para la limpieza de nuestros
pecados, se sentó a la diestra
de la Majestad en las alturas, quedando
sujetos a El los Ángeles, potestades
y principiados. Y habiendo
sido hecho Señor y Cristo, rogó al
Padre que nos enviara al Espíritu
Santo a fin de que podamos doblar
nuestras rodillas y confesar que El
es el Señor para gloria de Dios el
Padre hasta el fin cuando el Hijo se
sujetara al padre para que Dios
sea el Todo y en todos.
5. Sujeción al Señorío
Divino del Hijo
Puesto que el Padre ha entregado
Todo juicio al Hijo, no solamente
es el deber expreso de todos los
que están en los cielos y en la tierra
doblar las rodillas, sino que hay
gozo inexplicable por el Espíritu
Santo en ellos al atribuir al hijo
todos los atributos de la Deidad y
dar a El todo, el honor y la gloria
contenidos en todos sus nombres y
títulos divinos. Así honramos al
Padre y al hijo al mismo tiempo.
C. El Espíritu Santo
El Espíritu Santo es una persona divina,
es consubstancial y coexistencial
con el Padre y el Hijo. Convence al
mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Regenera a los creyentes, habita en
ellos y los fortalece. Los capacita para
desarrollar el carácter cristiano. Los san-
tifica, los bautiza y los sella para el día
de la redención. Fortalece la vida
devocional
y los guía al servicio cristiano.
D. Cooperación en la
Deidad
El Dios trino, quien es y actúa en tres
personas,
muestra su perfección en la coordinación
y colaboración armónica en que esas
personas laboran. La obra principal del
Padre es la creación del universo. La
principal
obra del Hijo es la redención del hombre
y la del Espíritu Santo es la santificación
del creyente. En la economía de la
salvación del hombre, el Padre ama y envía
al Hijo, el Hijo adviene y logra la
reconciliación
del hombre con el Padre; el Espíritu
Santo afluye y hace realidad esa
reconciliación
en el hombre. De modo que, aunque
las personas en la Trinidad comparten una
esencia, los ministerios son diferentes, y
sus acciones salvíficas se llevan a cabo en
un plano de gran cohesión y comunión.
Sección C.
La Iglesia
La Iglesia es la institución del Nuevo
Testamento,
fundada por Cristo mediante su sacrificio
vicario en la cruz del Calvario. La misma
está compuesta por aquellos que se
constituyen
en hijos de Dios al recibir a Cristo como su
Salvador. Como institución divina, su
permanencia
está garantizada, a pesar de los ataques
del enemigo. La Iglesia está compuesta por
los
santos que están en la tierra (la parte
visible), y
todos aquellos muertos en Cristo desde el
Calvario
hasta el rapto de los salvados. La Iglesia
es
en su expresión humana más amplia, una
composición
étnica de extensión universal.
Sección D.
1. La salvación del hombre
Las Sagradas escrituras revelan las
siguientes
realidades respecto al ser humano:
a. Condición Original
El hombre fue creado por Dios a su
imagen y semejanza, era por tanto un
ser con sentido moral, intelectual y
espiritual.
Se distinguía del resto de las
criaturas por poseer espiritualidad, plenas
facultades cognoscitivas e inmortalidad
(Gn 1:25; 3:23-24).
b. La caída y sus consecuencias
El hombre pecó, y por su trasgresión a
la ley divina, fue destituido de la
comunión y armonía con su Creador.
Perdió la mayordomía sobre la
Naturaleza crea-da y experimentó la
muerte física.
c. La provisión de Dios
A pesar del fracaso espiritual del
hombre, Dios en su amor se propuso
restaurarlo por medio del sacrificio vicario
de Jesucristo en la cruz, elevado precio
de nuestra redención (Is. 53:5-7;
Ro.5:17-19;
Hch. 4.12; 1 P. 2:24-25).
La gracia de Dios que trae salvación al
hombre ha sido manifestada al género
humano por la predicación del
arrepentimiento
hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo.
El hombre es salvo cuando
acepta por la fe el sacrificio de Cristo
En la cruz del calvario, aceptando, a su
vez, el ministerio del Espíritu Santo
que redarguye de pecado y guía por la
senda de justicia. Así, el hombre
justificado,
por gracia, regenerado, santificado
y actuando en fe, viene a ser
heredero de Dios, según la divina
promesa de vida eterna (Tit. 2:11, 3:5-7;
Ro. 10:13-15; Lc. 24:47-47). Esta
salvación provista por Dios incluye:
1) Justificación- Es un acto de la
libre
gracia de Dios, por el cual perdona
nuestros pecados y nos acepta
como justos delante de sus ojos,
sólo por la justicia de Cristo
imputada a nosotros y recibida por
la sola fe (Ro. 3:24-26; 5:1, 8-9).
2) Regeneración – Es un acto de Dios
por el cual el hombre experimenta
el nuevo nacimiento. Por la
regeneración el que estaba muerto
en delitos y pecados es hecho
partícipe de la naturaleza divina y
recibe vida eterna, que es regalo de
Dios. La evidencia de la
Regeneración son los frutos dignos
De arrepentimiento y la novedad de
Vida (2 Co. 5:17; Jn. 3:3; Ef.
2:1-6; 4:22-24; 2 P. 1:4).
3) La Santificación – Las Sagradas
Escrituras enseñan una vida de
Santidad “sin la cual nadie verá al
Señor” (He. 12:14; 1 P. 1:16). La
Santificación abarca dos ideas:
Separación del pecado y
Separación a Dios y su servicio
(1Ts. 4:17; 2 Ti. 2:221; Ef. 4:24; Col 3:9).
Siempre que una Persona o una cosa
es separada de las relaciones comunes de la
vida
para ser dedicada a usos sagrados,
Tal persona o cosa ha sido separada
o santificada para Dios. La santificación
es posicional e instantánea. El creyente es
colocado en el estado de santificación
instantáneamente por un sencillo
acto de fé en Cristo (1 Co.6:11; He.
10:10-15).
Es además práctica y progresiva. En el
proceso
de santificación somos transforma
dos gradualmente y vamos creciendo de gloria
en gloria
(2 Co. 3:18; 2P. 3:18; 1 Ts. 3:12). La
completa
santificación se alcanzará en
nuestro encuentro final con el
Señor Jesucristo. La santificación
es la voluntad de Dios para todos
los creyentes y debe ser diligentemente
practicada mediante la obediencia a la
Palabra
de Dios (He.12:14; 1 P. 1:15-16; 1Ts. 4:1).
2. El Bautismo en Espíritu Santo
a. La Promesa del Padre
Todos los creyentes tienen derecho a la
promesa del Padre que es el bautismo
en Espíritu Santo y fuego, según el
mandamiento den nuestro Señor Jesucristo.
Todos deben buscarlo ansiosamente
y ardientemente esperarlo. Esta
fue la experiencia normal de todos los
creyentes en la Iglesia Cristiana primitiva.
Con ella viene la investidura de
poder para vivir y servir
(Lc. 11:13; 24:49; Hch. 1:4-8; 2:38-39);
también, los dones del Espíritu Santo y sus
operaciones
en la obra del ministerio (1Co. 12:1-11; Ro.
12:6-8; 1 P. 4:10-11).
Esta unción maravillosa es divi y
subsiguiente a la
experiencia del nuevo nacimiento.
b. La Evidencia del Bautismo en el
Espíritu Santo
El bautismo del Espíritu Santo es para
todos (Hch. 2:4, 38-39 los creyentes,
tiene como evidencia inicial la señal
física de hablar en otras lenguas como
el Espíritu les da que hablen (hch
2:4;10:44; 19:1-6).
El hablar en lenguas en este instante es el
mismo en esencia que el don de lenguas que
aparece en Corintios 12:10-28, pero
diferente en
propósito. Cuando lo que se manifiesta
es el don de lenguas se espera que haya
interpretación (1 Co. 14:2-4; 14:13).
3. La Sanidad Divina
Las Sagradas Escrituras nos presentan la
sanidad divina como provisión de Dios
para todos los creyentes (Ex. 15:26; Sal
103:3).
La enfermedad y la muerte son señaladas
consecuencias
de la caída del hombre. (Ro. 5:12; Hch.
10:38). Cristo,
al reconciliarnos con Dios, mediante la fe
en su
sacrificio expiatorio, llevó nuestras
enfermedades
(Is. 53:4-5; Mt. 8:16-17). No obstante, su
obra salvífica, en lo que a la sanidad se
refiere, se ha cumplido parcialmente, pero
tiene además implicaciones escatológicas
Parcialmente, porque aunque liberados de
las enfermedades que son producto del peca
do original heredado por todos los hombres
todavía, como resultado de nuestra
naturaleza
humana caída, padecemos las enfermedades.
Llegará el momento en la culminación del
plan redentor
de Dios para la humanidad, en que el pecado
desaparecerá y en el
nuevo mundo de Dios, seremos libres total
mente de esos sufrimientos. Ante dichas
enfermedades,
por medio de nuestra fe en Jesucristo,
podemos experimentar
curación siempre y cuando nuestra enfermedad
no sea
el resultado de nuestra desobediencia o
impiedad y requiera confesión de nuestra
parte. También, puede Dios permitir alguna
condición de afección física para nuestro
crecimiento espiritual. A la iglesia de
Cristo se le ha conferido la facultad
espiritual de
proclamar y extender la curación divina a
toda persona.
En el pasado, a través de los profetas en el
Antiguo Testamento, y en la Iglesia
Primitiva por medio
de los apóstoles, la sanidad divina fue una
realidad.
Para hoy, el propósito de Dios no ha
cambiado y desea hacer
partícipe a sus criaturas humanas de sus
bondades; y la sanidad divina es una deellas.
4. La Segunda Venida de Cristo
La Segunda Venida de Cristo consiste de
dos fases, en la primera fase, los muertos
en
Cristo y los creyentes vivos serán
transformados
y trasladados para encontrarse conEl en el
aire
(1 Ts. 4:16-17; Ro. 8:23; 1Co. 15:51-52).
Luego de la gran tribulación
aquí en la tierra, Cristo descenderá visible
mente con los santos para establecer su
Reino Milenial.
Sección E.
Las escrituras neo testamentarias
enseñan que
los creyentes en Cristo practicarán las
siguientes
ordenanzas:
1. Bautismo en Agua
Para participar de esta ordenanza, el
creyente
debe tener la capacidad mental, emocional
y espiritual necesarias y ser instruido en
los
principios fundamentales de las Sagradas
Escrituras y las doctrinas de la Iglesia.
Esta
ordenanza del bautismo en agua por inmersión
en el nombre del Padre, y del Hijo y
del Espíritu Santo, como sepultado junta
mente con Cristo, deberá observarse como
se ordena en las Sagradas Escrituras, para
todos los que realmente se han arrepentido
y en sus corazones verdaderamente han
aceptado a Cristo como su Salvador y Se
ñor. Al así hacerlo, declara el creyente,
que
ha sido separado del mundo al morir con
Jesús y que también ha sido levantado con
El para andar en una nueva vida.
2. La Cena del Señor
La Cena del Señor, consiste de los
elementos siguientes: el pan sin levadura y
el fruto de la vid (jugo de uva), como
símbolo que expresan nuestra participación
de la naturaleza divina de nuestro Señor
Jesucristo; en un recuerdo de su pasión y
muerte, un acto profético de su segunda
venida; una expresión de nuestra mutua
comunión como creyente en Cristo; y por
lo tanto, está ordenada a todos los
fieles hasta que El venga.
Los elementos son el pan sin levadura y el
fruto de la vid. El pan simboliza el cuerpo
glorioso de Cristo que nos vivifica y el
fruto de la vid, su sangre que nos limpia de
todo pecado. Participar de esta ordenanza
significa que somos el cuerpo de Cristo.
Sección F.
La obra del ministerio y la evangelización
corresponden a la Iglesia y consisten en
predicar
el Evangelio a toda criatura y presentarles
el plan
de salvación como enseña en las Sagradas
Escrituras. La Iglesia debe hacer de la
evangelización una realidad proclamando el
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
La obra cumbre del calvario fue provista por
nuestro Señor Jesucristo para un doble
propósito, a saber: la evangelización del
mundo
y la edificación del Cuerpo de Cristo- La
Iglesia.
Para esa gran tarea, un ministerio
divinamente
llamado y bíblicamente ordenado, ha sido
provisto por nuestro Señor Jesucristo en el
Nuevo Testamento.
Sección G.
Sostenemos que las Sagradas Escrituras
enseñan
lo siguiente acerca de los eventos finales:
1. La Bendita Esperanza de Redención
Creemos en la pre-milenial e inminente
venida de Cristo para reunir a su pueblo- La
Iglesia- con El. Este glorioso
acontecimiento
ha sido denominado el rapto. Esto
es, la resurrección de los que han dormido
en Cristo y su traslado juntamente con los
creyentes que viven para encontrarse con su
Señor en el aire. Sea notorio, que después
de esto habrá un periodo como de siete (7)
años llamado “La Gran Tribulación”. En
este tiempo, el anticristo se manifestará y
será destruido en la batalla de Armagedón.
Luego, la revelación de Cristo con sus
ángeles
en llamas de fuego y con sus santos (la
Iglesia) para ejecutar juicio sobre la
tierra
Creemos que estas profecías se cumplirán en
su debido tiempo sin cometer el error de
fijar fechas a la Segunda Venida de Cristo.
2. El Reino Milenial de Cristo
El Milenio se refiere a un periodo de
mil
años que comienza con la Segunda Venida
personal y visible de Jesucristo a la tierra
y
finalizará con el juicio del Gran Trono
Blanco. Durante el mismo, Cristo reinará
con sus actos desde Jerusalén sobre toda la
tierra. El reino milenial traerá la
salvación
de Israel como nación y el establecimiento
de la paz universal, cumpliéndose así uno
de los mas profundos anhelos de la
humanidad.
3. El Lago de Fuego
El lago de Fuego es el lugar donde
pasarán
la eternidad el diablo y sus ángeles, la
bestia (el anticristo), el falso profeta y
todos
los que no se hallen inscritos en el libro
de
la vida. Este es el castigo dispuesto por
Dios para todos aquellos que se rebelan
contra El.
4. El Cielo Nuevo y la Tierra Nueva
El Cielo Nuevo y la Tierra Nueva es la
morada final de los justos, la perfecta
heredad que Dios ha preparado para los
suyos. La creación de un Cielo Nuevo y
una Tierra Nueva ocurrirá luego que Dios
haya puesto a todos sus enemigos
debajo de sus pies.
Sección H.
Esta Declaración de Fe podrá ser enmendada
por
el voto afirmativo de tres cuartas partes de
los
Registrados en Asamblea.
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